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viernes, 10 de octubre de 2008

Vuelta a Cannes


Mi regreso a Torrespaña me ha permitido, entre otras cosas, reencontrame con Pedro, el montador que estuvo en Cannes y fotógrafo oficial del evento. Me prometió un pendrive con las fotos y ha cumplido en seguida, con lo que yo también puedo, finalmente, colgar una muestra del apocalíptico edificio donde habitamos. Este es el hall de entrada, la primera visión del espacio donde íbamos a convivir durante dos semanas. Luego el piso no estaba mal, pero eso es ya otra historia.

lunes, 26 de mayo de 2008

Palmarés de Cannes 08

Pues volví a equivocarme. En el Palmarés se colaron un montón de películas que no me interesaban, por lo que las había descartado de antemano, aunque parece que hay reglas fijas como que los Dardenne se llevan premio seguro. No sé el peso que habrá tenido Sergio Castellito en el jurado, pero sorprende que las dos italianas a concurso se hayan llevado algo (Gomorra el Gran Premio del Jurado, el segundo en importancia). Lo de Cantet todos lo veían venir, la película tuvo una gran acogida, los franceses llevaban siglos sin ganar la palma de oro y la peli está muy bien, aunque yo la veía como Premio especial del jurado. Mis dos favoritas para la palma de oro se han llevado un rarísimo premio 61 edición a compartir entre la Deneuve y Eastwood. La actriz tuvo que hacer el papelón de decir lo emocionada que estaba, y evidentemente el director norteamericano no apareció por allí. En el Premio de interpretación femenina parece que contó el hecho de que la actriz ha sufrido un aborto, y lo de Benicio del Toro parece que es más que justo, aunque a mí ni el Che ni Soderberg me llaman la atención. Tal vez me parece amorfo el palmarés porque no tengo interés en ver ninguna de las premiadas. Pero tampoco parece demasiado descabellado.

domingo, 25 de mayo de 2008

Quiniela


Lo más divertido del último día es hacer una quiniela. Yo nunca he ganado la porra que solemos hacer, pero aquí adelanto el que creo va a ser el palmarés:

- La Palma de oro es para Eastwood o Desplechin. Lo malo de Changelling es que si no le dan la Palma de oro no parece probable que se atrevan a darle a Eastwood un premio de consolación, mientras que Desplechin puede lucir con orgullo el de mejor director, o el de guión.

- El especial del jurado parece hecho para que le caiga a Cantet por Entre les murs, que ha salvado la recta final del festival.

- Guión para el citado Desplechin o Two lovers, ya que es un premio que suele caer en pelis que juegan en el campo de la narración (la razón por la que no meto la de Eastwood, la candidata más obvia, es por las razones que doy arriba)

- Interpretación para Leonera (femenina). La masculina la dejo en el aire, porque no parece que el fiasco de Kaufman vaya a permitir que Philip Seymour Hofman se lo lleve

- El director, si no lo pilla alguno de los anteriores (Cantet o Desplechin, este año la presencia francesa ha sido más que potente), podría ser para Ari Folman o Brillante Mendoza (y el que no lo obtenga, que se lleve el del jurado).


De todas maneras, Alberto sostiene que la razón principal de lo incomprensible que suelen ser las decisiones que toman los jurados es que están formados por miembros que no van al cine, lo que explica, por ejemplo, la plaga de premios que se llevó durante un tiempo el cine iraní: mientras que críticos y espectadores estaban cansados de la misma fórmula, para el jurado siempre era la primera vez que se tropezaban con el minimalismo persa.



Y esta tarde veremos mi grado de acierto.

Última aventura

Salía de ver Two lovers cuando me ha llamado Alberto (que acababa de entrevistar a Cantet, el tapado de última hora) para contarme que a los vecinos del piso de abajo se les estaba inundando el piso. Me he ido para mi (aborrecible) estudio y allí me los he encontrado. Afortunadamente era una tubería exterior la que estaba perdiendo agua, y mientras aparece alguien en ese destartaladísimo edificio hemos cerrado la llave general, y hemos medio solucionado el problema, aunque en seguida han salido vecinos a sumar quejas sobre las chapuzas de la escalera. Pero eso me ha impedido ver cualquiera de las dos películas que pasaban a las once y que deseaba ver por encima de todo, la de Eastwood y la de Jia Zhangke (lo único bueno es que no he tenido que elegir entre ellas).

Two lovers






James Gray apareció a última hora en la lista de películas de la sección oficial con Two lovers, lo que resultó raro puesto que ya estuvo aquí el año pasado con otro film que pasó con más pena que gloria y cuyo título he olvidado, aunque en España lo acaban de estrenar. Estos Amantes en principio no me interesaban demasiado, pero resulta que la peli gustó a la prensa española (en realidad quiero decir a Alberto y a Nando, que me comentó que había una controversia a propósito de la cinta entre defensores y detractores). Esta mañana podía elegir entre esa (que se va a estrenar en España) y Serbis, la película filipina y marciana que, según rumores de fin de festival, tiene papeletas para llevarse algo (el premio del Jurado, por ejemplo, que ha caído en los últimos años en pelis como Tropical malady o Luz silenciosa), y me decidí por la americana, que podría ponerse al lado de La frontera de la aurora (que debería llevarse el premio a la película más injustamente tratada del festival, pues sin ser el mejor Garrel en su primera hora atesora el cine más hermoso que se ha visto aquí), con la que tiene interesantes ecos: en ambos casos hay un joven cuya promeredora relación con una mujer se ve corroída (a la vez que, en cierta manera, sostenida) por la pasión absoluta que siente por otra, en ambos casos rubia, dado que fue Hitchcock el que sentó cátedra de este triángulo en Vértigo. Tanto Garrel como Gray optan por filmar a ese objeto absoluto como un fantasma (de hecho, es un fantasma en la francesa, mientras que Gray opta por "forzar" la puesta en escena en un par de planos decisivos, en los que Gwynetrh Paltrow emerge en sombras de un arco, otra cita de Vártigo). En ambos casos la morena tiene familia, mientras que de la rubia sólo conocemos amantes (en Two lovers hay un padre en fuera de campo que sólo sabe gritar) También, es cierto, son muy interesantes las divergencias entre ambas películas, especialmente en lo que hace al desenlace. Mientras que Garrel opta por el desenlace a lo Werther, suicidio incluido, aquí nos topamos con una revisitación del mito de La edad de la inocencia ( la formulación literaria más precisa de esta paradoja que tanto le molaba a Freud).



Aunque fríamente acogida por el lobby cahier, que aquí cuenta lo suyo, podría llevarse premio al guión o a los actores, sin que parezca posible que batalle por los gordos. A mí me ha gustado, aunque a ratos me dejaba frío.

sábado, 24 de mayo de 2008

La aventura más grande

Resulta que después de la fiesta en Dolce & Gabana a la que fueron Jero y Jose, esta mañana amanecieron con un intruso en la casa, un joven desconocido que todavía no sabemos como apareció por allí. Jero se acababa de acostar y se levantó de un salto, lo agarró y casi lo mata. Los gritos hicieron que un vecino llamara a la policía. José se fue a afeitar porque tenía un reportaje con Natalia Verbeke y otras lumbreras del cine español, gracias a lo cual se había hecho con las entradas para la fiesta, y andaba loco porque todo el mundo se fuera (aunque a la poli les contó que era a Robert de Niro a quién tenía que hacer las entrevistas), aunque una vez que la policía andaba de por medio tuvo que darles el DNI. Han desaparecido unos cuantos euros que tenía por encima de la mesa (lo que ha permitido que todo el protagonismo no recaiga sobre Jero, héroe y villano del evento, ya que al parecer llegó en estado de coma etílico), y me ha mandado a la comisaría con Jero, como si temiera que un escándalo manchase su reputación. Jero estaba hecho polvo, al margen de que no había dormido, y se sentía bastante culpable, mientras que Jose no paraba de decir que el directo le había salido fatal. En la comisaría nos han pasado con un oficial, y he estado haciendo de intérprete. El allanador ha contado que le invitaron a dormir en la casa, y que incluso fue él el que pagó el taxi. Todo es un poco confuso, aunque la poli tampoco parecía especialmente interesada en que la cosa se complicase. Nos han dado a entender que con el individuo en cuestión no hay problema, así que imaginamos que los han mandado a algún sitio lejano.

My magic, de Eric Khoo


Eric Khoo saltó a la fama con su anterior película, Be with me, que también se pasó en Cannes, y que yo no he visto. Este año traía My magic, que a priori pintaba muy bien porque sólo duraba 75 minutos, todo un récord en un festival de cine, donde el plano eterno es casi obligado. Además, por esas casualidades de la vida, nos metimos todo el equipo a verla. Pues resultó ser una cosa de lo más naif, con un faquir alcohólico que tiene un hijo empollón, y que acaba redimiéndose castigándose en público espectáculo para sacar un dinero con que pagar su educación, hasta que se pasa de la raya con un mafiosillo de dibujos animados, que le paga para ques e deje torturar hasta casi la muerte, sin que se sepa muy bien por qué. Mientras tanto le vemos clavarse agujas por todas partes y ponerse a dieta de cristales y cuchillas de afeitar. En la entrevista nos contó que escribió el guión en tres días y la rodó en nueve, y que el vídeo le permitió grabar y montar más deprisa e iluminar con poca luz. Pues al parecer hay gente a quien le ha gustado.

Entre les murs




Me metí a ver la película de Cantet sin demasiadas ganas, casi porque había salido a desayunar con Alberto y tampoco tenía mucho más que hacer. El estilo visual me puso en su contra. Planos rodados cámara en mano, planos muy picados, interpretaciones muy naturalistas. Todo transcurre entre las paredes de un instituto de París, en una clase interracial hasta la exasperación. Un profesor de francés se las tiene que ver con un grupo de adolescentes que detestan su francés standard y a los que les encanta discutir su autoridad. A la media hora la película te atrapa completamente, y los conflictos que surgen, y que plantean importantes cuestiones éticas, como el grado de abstracción que debe tener una ley, y la necesidad de adaptarla a las circunstancias, se desarrollan e intercalan con una maestría invisible que sólo en a posteriori revela su complejidad. Las películas sobre aulas se han convertido casi en un género francés en los últimos años, y todos hemos citado Ser y tener, y (sobre todo), Hoy comienza todo.
Por lo visto en los títulos de crédito, el actor principal es a su vez el autor del libro en que se basa la película y a su vez guinista, mientras que los alumnos también se interpretan a sí mismos, con lo que cabe imaginar lo apasionante que tuvo que ser el rodaje. Alberto y yo coincidimos en que se llevará premio, y yo voto por el Especial del Jurado.

Kaufman en Cannes


El guionista más cool del momento se ha traído a la sección oficial su primera película como director, Synecdoque, New York, un ejemplo perfecto de lo peligroso que es el ingenio descontrolado. Versión postmoderna de Ocho y medio, Synecdoque cuenta la historia de un autor teatral empeñado en escribir una obra definitiva que acaba suplantando su vida. Las constantes vueltas de tuercas narrativas acaban vaciando de contenido la historia (algo parecido a lo que ocurría con Inland Empire, todo hay que decirlo), que avanza hacia un final apocalíptico bastante gratuito. Partiendo de la sensación que todos hemos tenido en algún momento de nuestra vida de que la realidad que nos rodea no es más que un decorado o una farsa, un interesante comienzo en que pequeños indicios que surgen alrededor de Philip Seymour Hoffman (el que da vida al prota) la inducen a pensar que algo va mal en su cabeza o en el mundo se despeña por la obsesión de Kaufman en demostrarnos a todas horas lo listo que es. Yo siempre he tenido la sensación de que la pasión por este guionista es propia de la gente que ha leído poco, y a los que siempre les llama la atención sus hipermanieristas guiones. Tal vez con un productor que le ponga los puntos sobre las íes llegue algún día a hacer algo en condiciones, mientras tanto seguiremos esperando a ver que hacen sus colegas Jonze y Gondry con lo que escribe.

La frontera de la aurora







Una película de Garrel es así: blanco y negro, un hombre y una mujer se encuentran, comienzan una relación que se deterioara, hay infidelidades, alguno de los dos (o ambos) comienzan un proceso de autodestrucción por mor del alcohol o de las drogas, aparecen nuevas personas en la vida de ambos, salvo que alguno se vaya al otro barrio (generalmente la chica). Da igual la époce en que tenga lugar la película, sus actores visten siempre igual y los interiores parecen siempre pisos de estudiantes. La primeara parte de La frontera de la aurora es preciosa, y uno desearía que la película se acabase ahí, pero Garrel, que básicamente sabe hacer dos cosas (meter a una pareja en un interior haciéndoles dialogar, y trabajar con material autobiográfico, lo que quiere decir mayo del 68 y su relación con Nico) se mete en camisas narrativas de once varas, y lleva el film al campo del fantastique romántico, lo que no le sienta bien a esa distancia que Garrel se empeña en mantener con su material narrativo, probablemente para no volverse loco, y que hace sus películas tan reconocibles. Como siempre, aquí no hay progresión dramática, saltamos de una escena a otra como si fueran saltos mortales, y en cada cambio el espectador tiene que adivinar qué es lo que ha pasado entre medias. Aún con este desenlace fallido, La frontera de la aurora es una de las películas más transitables de Garrel (si se lleva premio hasta es posible que alguien la compre para España), y como queda dicho su primera hora es de lo mejor que se ha visto en este certamen ( y que yo haya visto este año).

La extraña historia de la fiesta de Ferrara

Como Jose es una máquina de hacerse con invitaciones para fiestas, llevaba un par de días dándome la paliza para que llamase a Virginia, agente de prensa que lleva la película que el infumable Ferrara presentaba aquí, un documental sobre el hotel Chelsea, del que no sabía nada hasta que Alberto, que se vio la peli, me puso al día. Como yo soy incapaz de hacer una gestión como esa, le di el teléfono al propio Jose para que llamara él, pero en esto que Míchel también se quiso a puntar al fiestorro, con lo que el muerto de la llamada se lo pasaron a él, con la curiosa consecuencia de que sí había una invitación, que por supuesto se quedó Míchel, para mosqueo de Jose (que dijo que la fiesta de Ferrara del año pasado fue la mejor del festival) e hilaridad del resto del equipo.

Cenas en Cannes

El miércoles cenamos en el superdúplex donde habitan José, Pedro y Jero, y la verdad es que el apartamento superó mis expectativas: tiene una terraza estupanda y enorme, desde la que se ve el puerto y buena parte de la ciudad. La cena la prepararon Blas (el amigo de Jose) y el infatigable Jero, que después de pegarse unas palizas durante el día tiene tiempo de vivir todo tipo de extrañas aventuras nocturnas. En cuanto me tomé dos cervezas me caía de sueño y fui a tumbarme al sofá del salón presidido por una televisión plana de veinte mil pulgadas. Jero había hecho propaganda del cenorrio por varios sitios, y allí estuvo el equipo de TV3, por ejemplo. El jueves teníamos otra cena de confraternización con el Plus y TV 3. Quedamos a las diez, pero nos tuvieron un buen rato esperando en la calle, y una vez accedimos al interior nos volvieron a echar. Pedro, que llevaba montando doce horas seguidas y tenía la cabeza como un bombo, se marchó de allí, y yo aproveché para huir con él. Ayer viernes desayunamos Pedro y yo un macro american breakfast a base de zumo, café, huevos revueltos, bacon y tortitas con sirope, así que nos saltamos la comida y decidimos repetir la experiencia de la cena casera, aunque esta vez sólo los inquilinos y yo. Pedro se mostró como un experto cocinero, y me inició en el arte de cocer las patatas en el microondas, por ejemplo. Me fui pronto a mi apartamento, y en la puerta me encontré a Alberto, y a su vez nos topamos con Philipe Garrel cenando con su hijo en uno de los restaurantes que tenemos en la plazoleta que hay bajo nuestras ventanas, lo que me puso de muy buen humos, vaya usted a saber por qué.

viernes, 23 de mayo de 2008

El canto de los pájaros

La película comienza con un plano godardiano (o sea, de espaldas) de un anciano con corona. Tras unos minutos en esa tesitura nos lo encontramos andando por un paisaje rocoso y desolado. Ya está, piensa uno, el Rey Lear. Al cabo de un rato entra en plano otro personaje andando penosamente, y también con corona, y luego un tercero. Joder! Los Reyes Magos, se le ocurre entonces al espectador, un poco de cachondeo. Pues sí, la película de Albert Serra va de los reyes magos en peregrinaje por desérticos espacios. Evidentemente, como El canto de los pájaros es moderna, van a pie, y los tres tiran a garrulos. Tras un cuarto de hora en que se les ve marchar en espectaculares planos en blanco y negro (y que parte de la sala aprovechó para pirarse del cine), nos encontramos con unas secuencias hilarantes en que los tres se ponen a discutir si es mejor volverse y si no estarán haciendo el panoli, y otra en que están incómodamente durmiendo en el suelo y empiezan a moverse para acomodarse en condiciones. Tras la aridez previa, el cine se caía al suelo de las risas. Luego apareció un ángel que parecía sacado de una película de Straub, y ya empezaron a salir la Virgen y San José, que por alguna razón tenían un corderito en vaz de la vaca y la burra de rigor. Los reyes llegan, se portran ante la sagrada familia un buen rato, y se vuelven por otro sitio porque la peli se acaba en un bosque. A mí me gustó, aunque nadie se va a hacer millonario con ella. El productor me contaba que es una ruina porque es el tipo de peli que te piden en todos los festivales, y hay que tirar copia y pagar el viaje a aquellos a los que el festival no invita. Albert Serra parece un poco sobrado, aunque en la entrevista no estuvo mal (un punto agresivo y chulesco, como cuando dijo que lo de aparecer en la lista de las mejores pelis de Cahier era relativo, ya que detestaba las cinco primeras).

Pieza conseguida

Tras muchos avatares conseguimos mandar todas las piezas prometidas, que eran cuatro, aparte las que ya habían salido previamente. Fue un día de infarto, que diría un periodista, con Pedro el montador pegado al avid desde las ocho de la mañana a las nueve de la noche, que estuvo pariendo imáqgenes a trozos. A última hora descubríamos que faltaban clips o entrevistas por digitalizar, y la experiencia ha demostrado que es necesario alguien de realización que esté encima del material. Por la noche habíamos quedado a cenar con el equipo del Plus y de TV3, pero (aunque habíamos reservado mesa) nos tuvieron esperando en la puerta media hora, y una vez dentro nos volvieron a echar para fuera, momento en que Pedro (que andaba con taquicardia y dolor de cabeza) aprovechó para marcharse, conmigo a su rueda. Cenamos en un argelino estupendo, en uno de los callejones que llevan a mi apartamento, y a mí se me caían los ojos de sueño. En esas José llamó porque quería mandar unas colas de Clint Eastwood en la playa antes de su directo, y me tocó volver a la oficina, donde me tumbé en el suelo para aprovechar los minutos. Y así acabó el día más temido/esperado. En Madrid nos han contado que se quedaron hasta las doce y media volcando el programa, pero que ha sido un éxito, y hemos sido felicitados por ello.

La mujer sin cabeza

Después de quedarme dormido en la película de Woody Allen (he visto los clips y he descubierto que me perdí uno de los mejores gags de Vicky Victoria Barcelona) prometí no volver a meterme en un cine a las diez de la noche, pero tuve que hacerlo para ver la película de la Martel porque me tocaba hacer las entrevistas. El principio estaba bien, aunque todo sonaba a ya visto, pero al cabo de un rato empezaron a cerrárseme los ojos, así que procuré tomar nota de las principales relaciones que se daban en la peli. Caí dormido y me desperté con la gente saltando por encima de mí para abandonar la sala una vez terminada la proyección, avergonzado del siestón que me había pegado. Alberto me contó a la salida el final, y que en su fila descubrió hasta ocho durmientes (entre ellos Nando). A la entrevista llegué tarde porque al cámara le mandé el mensaje al móvil equivocado, y apareció más de media hora tarde tras uno de esos divertidísimos altercados que pueblan su vida, en este caso con la señora de la limpieza, a la que encontró revolviendo la habitación cuando salía en pelotas de la ducha y a la que echó con cajas destempladas. Para colmo de males se olvidó su acreditación y no querían dejarle pasar al lugar de las entrevistas. Al final no pasó nada, la actriz estuvo muy bien, y Lucrecia en plan lacio, que dirían en mi casa, lo que unido a mi falta de interés no dio lugar a una entrevista antológica, ni mucho menos.

miércoles, 21 de mayo de 2008

Peligros del blog

Jose estaba muy interesado en ver una entrada del blog en que apareciera él, y fui a dar con aquella en que no salía muy bien parado en el comentario de Susana, así que rápidamente le quité la página, para evitar disgustos.

Prisas

Estamos a miércoles, a unas horas de tener que enviar la pieza de Días de Cine, y no está claro como va a acabar el asunto. Alberto tiene todo montado, pero Míchel acaba de empezar, como quién dice, siempre preocupado por planitos y pijadas. Las entradillas de Cayetana se llevaron toda la tarde del lunes, pero salieron bien; y el mismo lunes me llamó Estela, de Gente, para preguntarme si podía acercarme al Carlton a recoger una cinta de Chopard donde supuestamente aparecía Mar Flores, aunque tras repetidos visionados llegué a la conclusión de que no estaba.
En estos dos días he cumplido con el rito de llevar la ropa a la lavandería, para lo que elijo una que encontré hace tres años, y a la que vuelvo siempre porque me encanta que me pregunten que tal me ha ido el año. Hoy miércoles tambioén va a ser un día sin películas, aunque no me importa nada: El gran Jero, cuyas correrías nocturnas me ha contado esta mañana de manera hilarante, nos va a preparar una cena en su casa.
Mañana nos espera Garrel, y esto está a punto de acabar.

lunes, 19 de mayo de 2008

Liverpool

Lisandro Alonso es uno de los directores más peculiares e identificables de los que pululan por los festivales (es difícil imaginar una sala donde se estrenen sus películas). Liverpool tiene una parte de capital español, y se podría pensar que un poco más de dinero habría ablandado sus presupuestos estéticos. Pues no. Al igual que La libertad y en Los muertos (no he visto Fantasma) la película sigue el deambular de un individuo que resulta manifiestamente opaco para el espectador. Básiamente le vemos atravesar espacios, progresivamente deshabitados. Tiene una meta, pero desconocemos cual (aunque en un rasgo de educación por parte del director acabamos descubriendo qué se le ha perdido en el aisladísimo pueblo en el que acaba recalando). Alonso filma los lugares un poco antes de que llegue el prota, y mantiene la cámara un rato después de que la haya abandonado. En un curioso cambio dramático, al final del film deja que se pierda en el horizonte y la cámara se queda con la comunidad (que es la suya, la de su familia) que acaba de abandonar. Ninguna huella ha dejado su paso por la vida de sus padres y de su hija, sólo un regalo que, al final, descubrimos que es la ciudad del título, un legado simbólico irrisorio, sin ningún peso, que nada puede significar para esa niña que sostiene lo único que su padre le ha dejado.

Un día sin cine

Ayer ocurrieron dos cosas en Cannes: se pasó Indiana Jones IV y yo no vi ninguna película. La expectación para ver a Harrison Ford disfrazado de aventurero era tremenda, la Croisette estuvo abarrotada de gente todo el díaaber para intentar vislumbrar un asomo de sombrero, uno se tropezaba con adultos que sin rubor iban vestidos a la usanza indianajonesiana y las masas se abalanzaban sobre cualquiera que tuviera al más mínimo indicio de poseer invitaciones (corren verosímiles rumores acerca de explícitas ofertas de prestaciones sexuales a cambio de la posibilidad de ver la película en la sesión de gala). Los que la vieron comentan que es más de lo mismo, lo que a unos les parece bien y a otros les huele a naftalina. Basta ver los clips para saber lo que uno se va a encontrar, y realmente se percibe cierto gusto retro (una peli de aventuras antiWachovsky). Teniendo en cuenta que esta semana se la va a encontrar uno en una de cada dos pantallas de este mundo, no se entiende tanto jaleo (Alberto cuenta que hubo bofetadas para entrar en el pase de prensa).
Tal vez algo menos mediático resulta el hecho de que ayer mis ojos descansaran de celuloide, aunque a cambio me di un paseo hasta Niza para recoger a Cayetana, que venía de Madrid. Las noticias es que venía con una tonelada de vestuario, pero al final apareció con una maleta que ni siquiera había necesitado facturar. El conductor que me llevó me enseñó El paseo de los ingleses de Niza, aprovechando que el vuelo venía con un pelín de retraso, me contó varias anécdotas interesantes sobre su trabajo como chófer (acerca de lo insoportables y despiadados que son con el servicio los miembros de la familia real saudí) y no nos encontramos con ningún problema de tráfico. Cayetana estaba muy guapa (y muy elegante) y simpática. Para más tarde dejaré los problemillas de por la noche, que me voy a ver la de Lisandro Alonso.

domingo, 18 de mayo de 2008

Youtube en Cannes

Esta mañana, en el ya famoso días de puertas abiertas del Festival de Las Palmas de Gran Canaria, le he preguntado a Albert Serra por una peculiar versión futbolística de Histoires du Cinema que había pergeñado, y me ha contado que es un vídeo que le encargó el equipo de fútbol del pueblo para animar a los lugareños a hacerse socios, y que estaba en youtube, cosa que he comprobado mientras recibía un mensaje de Cayetana diciéndome que salían ahora con un poco de retraso. Y aquí está la página del susodicho vídeo: