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viernes, 28 de diciembre de 2007

Últimos días de Días de Cine

Hablé con Gasset esta semana para transmitirle las instrucciones referidas a la burocracia de la jubilación, y aprovechamos para hablar del Festival de Berlín. Al poco me tropecé con Javier García, en un pasillo, y heblamos algo de las ideas que había para los festivales. Me dijo que iba a reunirse con Raúl y Gerardo, actuales directores. Le comenté que intentaría pasarme al final de la reunión, pero no fue posible, y llamé a Raúl para charlar con él. Al parecer, tiene claro que los días de gloria del programa se han acabado, y que él está a años luz del peso específico que tenía Gasset en la empresa, y de su autoridad para imponer sus puntos de vista. Así que le están dando hecho el curso del programa. Pero lo que se ha confirmado es que Cartelera desaparece y los restos del naufragio se integrarán en Días de Cine, que mantiene el nombre pero pasa a convertirse en algo más grande o menos medesto que lo que era antes. Raúl tiene claro que probablemente se lo quiten de encima a las primeras de cambio, y que para empezar Cayetana va a tener bastante importancia, tal vez incluso a nivel de contenidos. En realidad mi principal preocupación es que esta chica no vaya a Berlín, y que si va lo haga pocos días. En un rato me voy a ver a Javier, si puedo, y le voy a comentar que antes de lanzarse a hacer nada se vean el programa del Festival a ver que posibilidades tiene.

domingo, 23 de diciembre de 2007

El día en que volví a ser cámara



Hay retransmisiones que son extremadamente sencillas, como la de este fin de semana en Alcobendas. Pero hay mil maneras de que algo se complique, y más cuando hay un par de docenas de trabajadores de TVE implicados, y además un domingo por la mañana.

Así que no había salido del metro cuando Cristina me llamó para decirme que un cámara había tenido un accidente y que probablemente no iba a llegar. Lo siguiente que me dijo es que se había ido a urgencias porque se le había hinchado un ojo del golpe con el airbag. Así que llegué a la iglesia y se lo conté al realizador, que decidió dejar la cámara que llevaba el angular en general, sin que los cámaras se opusieran. Pero hablando con Cristina de nuevo me dijo que lo podía hacer yo, y como a ella le pareció bien, y nadie puso pegas, e incluso hizo cierta gracia, me subí a la cámara y me hice la misa, lo que me ha servido para reafirmarme en el acierto que supuso pasarme a producción, porque ha sido un auténtico tostón.

Y como todos tiramos a supersticiosos, aunque no lo reconozcamos (o podríamos decir que nuestra mente tiende compulsivamente y por naturaleza a tender relaciones de cuasa-efecto entre todos los fenómenos), cuando me han contado que uno de los conductores de los tropecientos vehículos que llevamos a las retransmisiones no ha podido ir porque le habían parado en un control de alcoholemia y le habían inmovilizado el vehículo, me he asustado pensando que algo estaba ocurriendo y que la cosa se podía poner complicada.

Aunque marrón el que tenían en la Misa Evangelista, que retransmiten en directo esta tarde, sin que nadie se haya tomado la molestia de transmitírselo a emisiones, con lo que noy hueco en la parrilla.

viernes, 2 de noviembre de 2007

Desayuno con Angelines (y Ana Belén)

Angelines se ha subido el Paseo de Extremadura, pero yo iba pegando la hebra con Fernando acerca de lo que va a tardar en abandonar su puesto de productor ejecutivo, y no ha sido hasta que hemos llegado a Prado que no me he puesto a hablar con ella. Nos hemos tomado un café en el comedor y me contado sus primeros días en Versión, algo acerca de Charo, y un montón de pequeñas cosas como la pugna para que Angelines vaya los lunes a picarle el texto a Gasset, a lo que Menchero se ha negado. Ana Belén se ha incorporado un poco más tarde, y me ha dicho que me han echado de menos en Valladolid; y por lo que ha contado no ha sido un elogio retórico. Como emocionalmente tengo el síndrome de la cáscara vacía me ha dado todo un poco igual, aunque me hace gracia que nos tomemos en serio tantas chorradas.

Gestiones en el Ayuntamiento

Hoy he tenido que ir a recoger un permiso de aparcamiento a la cale Albarracín para la Misa que retransmitimos este fin de semana (era la segunda vez que iba esta semana). Había un joven sentado en la mesa (del lado de los peticionarios) hablando constantemente por el móvil, con la actitud de llevar bastante tiempo así. No había nadie en el lado de la mesa en el que debía estar sentado un funcionario. Al cabo de un largo rato ha llegado una mujer, han despachado algo y, al poco tiempo, el peticionario se ha levantado y ha dejado la silla al que estaba esperando, que no ha tardado mucho y me ha dejado el puesto a mí. Por la mañana había llamado y me habían confirmado que la petición estaba tramitada. Pero allí nos hemos dado cuenta de que la fecha estaba mal: habían cursado el permiso para el 3 y 4 de diciembre. Había que bajar al segundo piso y deshacer el entuerto con el técnico del informe, del que se hablaba con unos términos y un tono que en la Grecia Antigua debía de estar reservado al oráculo de Delfos. Como era obvio, el técnico firmante estaba de puente, o de cañas, o de lo que fuese, y era impensable que ninguna otra persona metiese mano en esa especie de incunable que debe de ser un informe técnico del ayuntamiento para permitir una reserva de espacio. Afortunadamente no terminaban ahí los problemas: la ínuca impresora de todo el edificio que podía imprimir los formularios del pago de tasas estaba estropeada, así que la funcionaria (que era bastante amable) los tenía que escribir a mano, con la consecuencia de que en el banco no los admitían por defectos de forma probablemente al alcance de la comprensión de una minoría elitista iniciada en los arcanos de los números bancarios. Tras casi dos horas metidos en el pasillo donde nos hemos ido apiñando los que llegábamos, me he ido con una autorización inútil y un cabreo considerable.

lunes, 29 de octubre de 2007

La Misa de los mártires

La retransmisión de la misa de los mártires va a traer cola. La conferencia episcopal mandó a una coordinadora de la causa de la beatificación de los mártires españoles (comisaria polçítica a partir de ahora) a hacer compañía al comentarista de TVE, un escolapio nacionalista catalás que vive en el Vaticano, muy útil en estas lides porque debe de conocer a todo el mundo allí, pero que por lo visto no concita demasiada confianza en las altas esferas eclesiales españolas. El caso es que de la presencia de esta señora en actividades de co-comentarista la dirección de la tele se enteró a última hora. Samuel (director del área al que pertenecen las misas) me pidió que le dijera al escolapio separatista que la invitada de clavo no hablase, pero no pude contactar con él (básicamente porque se me olvidó), así que nada más empezar la retransmisión Samuel me llamó para ver por qué hablaba la susodicha comisaria política, a la vez que la Bernal (la productora de las misas) me llamaba para decir que el sonido tenía un retardo. El retardo se solucionó, la retransmisión fue como la seda, la Bernal se mosqueó porque Samuel la puenteó al llamarme directamente, y al final Ramón Juliá (el escolapio) dijo que íbamos a ver al Papa repartiendo bendiciones, cosa que no estaba prevista y de la que se tuvo que desdecir; pero el daño ya estaba hecho, y hoy lunes algún periódico ha hablado de censura, con lo que la bola sigue rodando y no nos quitamos de encima la dichosa misa.