lunes, 6 de mayo de 2013

Oblivion vs. Spellbound


El viernes fui a ver Oblivion a una de esas salas un poco más grandes que el salón de mi casa, por gusto de evadirme con una producción de Hollywood. No había leido nada de la película y no quería hacerlo porque Tom Cruise me cae gordo, pero tengo debilidad por las distopías.

La película no me decepcionó nada. Es entretenida y, sorprendentemente para una producción americana, no abusa de la acción trepidante y de los efectos especiales mastodónticos. Lo más divertido es ir apuntando, según van sucediendo las escenas, la película de turno en la que está inspirada la acción. Hay referencias a 2001, una odisea del espacio (ese ojo rojo y la voz omnisciente y divina), El planeta de los simios (unas músicas similares), Terminator I (los hombres embrutecidos y sucios, ocultos en unos sótanos donde irrumpe el robot destripando a los buenos), Blade Runner (el debate filosófico hombres de verdad / hombres biónicos / robots), Matrix (la más evidente: shock traumático al descubrir la realidad y la ficción, a quiénes servimos y quién es el enemigo), La guerra de las galaxias (una persecución de naves en un desfiladero parecidísimo al ecuador de la Estrella de la muerte)... Ya dijo aquel que "lo que no es tradición, es plagio".

El hilo de esta colcha de patchwork es la historia de amor (of course): una de esas historias bigger than life que trascienden el tiempo y el espacio recuperando la tesis que ya en su día escribió el visionario Quevedo en esos versos tan bonitos que terminan diciendo "polvo serán, mas polvo enamorado". El amor existe y es constante más allá de la muerte. La heroína renace casi de sus cenizas para consagrarse a que el desmemoriado Tom Cruise recuerde, como una Ingrid Bergman galáctica y rusa. Si los sueños de Cruise llegan a tener de fondo un decorado parecido al de Dalí para Spellbound, ya me levanto del asiento y hago la ola.

Como digo, todo muy bonito. Y de guinda una canción preciosa, la celebérrima A whiter shade of pale, de Procol Harum.

Acabé tan contenta de la historia y del recuento en plan "si le/no le" de los parecidos, homenajes y plagios, que le recomendé la película a mi familia y fueron a verla al día siguiente. Su experiencia difirió bastante de la mía y no por la película en sí, sino por las pésimas condiciones de la proyección. Fuera de las "grandes" capitales sí que es ciencia ficción ver una película en versión original. Pero si además de doblada la ves sin aire acondicionado (porque hay que ahorrar) y con el volumen en nivel susurro (por ¿ignorancia?)... la experiencia fílmica se convierte en un viacrucis con palomitas de microhondas.

Así que pongamos un cero a los multicines La Loma de Jaén y esperemos que en otra realidad hayan ganado los buenos y existan cines de provincias grandes, aireados y en versión original, para todos los amantes del cine que seguro que con esas condiciones son una legión fanática y multilingüe.

2 comentarios:

Francis Black dijo...

Una vez al cine y se equivocaron de peli, la gente alucino mucho. Trdaron unos diez minutos y ya nos pusieron la que habiamos ido a ver. Es algo que en el Teatro no puede pasar.



http://sopadepoetes.blogspot.com.es/2013/02/slawomir-mrozek-la-vida-para.html

Mercedes Cobo dijo...

Es otro ejemplo del poco respecto que tienen muchas exhibidoras por el producto que ofrecen. Otra cosa que a mí siempre me pasma es que dejen entrar a gente a la sala cuando la proyección lleva ya un cuarto de hora o más.