

Desgraciadamente no he visto el film de Rivette sobra Juana de Arco, ayer me pasé por el Instituto Francés a ver si lo tenían en dvd y no estaba, en su lugar me cogí el libro de Péguy Los misterios de la caridad de Juana de Arco. Péguy es un escritor poco leído en España, creo yo, sin embargo es una presencia constante en el cine del Godard de los últimos años (así como Simone Weil), un escritor obsesionado por la justicia, que dedicó mucha energía a defender a Dreyfuss, incluso cuando esté lo abandonó, de tan radical que era su postura. La figura del héroe injustamente condenado jalona la historia de Occidente, están sus héroes fundacionales, Sócrates y Jesucristo, dos maestros de la oralidad que no se tomaron la molestia de escribir nada, pero cuyo recuerdo, recogido por reverenciales discípulos, planea sobre nuestra cultura, ambos obsesionados por la justicia y muy insolentes también con los tribunales que les juzgaron, también los dos, como Santa Juana, acompañados de una voz divina que les merecía más respeto que la turbamulta que los condenó.

No es de extrañar la fascinación que esta doncella fálica ejerce sobre el imaginario de Occidente, una mezcla de San Jorge y de Antígona, la verdad es que viendo la película uno entiende que la Iglesia y el poder secular se deshicieran de ella para elevarla a los altares años después, nada más incendiario que el verbo de una doncella capaz de arrastrar masas por encima de todos los poderes de este mundo.






















