jueves, 5 de enero de 2017

Tabúes contemporáneos

Estos últimos días he disfrutado con dos películas que comparten el uso de (la postproducción de) la imagen digital para crear atmósferas oníricas a partir de un uso del color y de las texturas en cierta manera hiperrealista; también comparten el honor de haber sido vilipendiadas por la crítica española, y supongo que de otros muchos sitios: The neon demon y Love (la de Gaspar Noé). Añadiría Cemetery of splendeur (la mejor de las tres) si no fuera porque ésta sí obtuvo un consenso bastante favorable (nadie es perfecto). 
Love levantó algo de ruido a su paso por Cannes, y luego cuando se estrenó en Francia, pero no recuerdo que nadie hablara del tema obsesivo que recurre la película, ese hijo que Murphy querría tener con Electra pero que acaba teniendo descuidadamente con Omi, la vecina. Es como si el deseo del hijo fuera un mcguffin necesario para acumular peripecias pero que nadie considera de buen tono tomar en consideración (algo parecido se podría decir de Almodóvar, del que se podría decir que su pregunta fundamental es:¿cómo es posible que una mujer se quede embarazada?).
Aquí Electra es el objeto de deseo absoluto, y en cuanto tal, potencialmente aniquilador. Murphy, estudiante norteamericano de cine afincado en París, la filma con su cámara mientras ella porta una bandera de Francia, una referencia evidente a Delacroix y su Libertad. Pero aquí el icono femenino no encarna un vector ético deseable que marca un relato que dote de un sentido a la existencia: directamente se abalanza sobre el objetivo llenando todo el cuadro, invadiendo todo el espacio vital y abatiendo todo proyecto de existencia. La solución "clásica" sería llevar una vida con Omi, ese objeto vicario que posee algo del aura del objeto primordial, pero para ello alguien debería haber establecido un corte, alguien del lado de una ley reconocible (alguien como Lazlo, en Casablanca). Pero aquí lo más parecido es Noé, ese personaje algo obsceno que ni posee a Electra ni la dona como don preciado, ya que no acaba nunca de renunciar a ella, y que significativamente lleva el nombre del director.

3 comentarios:

Jona Tiba dijo...

Pues te voy a dejar por aquí este vídeo que hice luego de un visionado de ambas en dos noches seguidas.
Saludos de una fan en la sombra.
https://www.youtube.com/watch?v=DWWWR3djOPs

abbascontadas dijo...

Hola, Jona,
menudo curro, idónea ilustración para la entrada, gracias por compartirlo. Lo que no entiendo es como en youtube te dejan colgarlo, había oído que tiraban a (muy) puritanos.

Jona Tiba dijo...

Ya. No sé, parece que con el tema cine andan mejor. El vídeo que tengo de Ozon tiene unas fuertecitas y todavía sigue ahí.