miércoles, 6 de marzo de 2013

Los aburridos arcanos del poder



Andreotti es autor del aforismo más merecidamente popular que sobre el poder haya dado el siglo XX, "El poder corrompe ... a quién no lo tiene", que aplicado a su persona vendría a significar que cuando mandas te sitúas en una esfera donde la moral (y la Ley) no te afectan. Camino de los 100 años y con una cantidad de juicios a sus espaldas con los que probablemente Berlusconi no podría soñar, tras desaparecer de la política con el paso a mejor vida de ese extraño mejunje pergeñado por la Mafia, el Vaticano y los servicios secretos americanos que fue la Democracia Cristiana italiana el eterno político consiguió que Paolo Sorrentino le hiciera una película de un extravagante barroquismo algo axfisiante, pero que por razones extrañas acaba resultando simpático, (¡Esos extravagantes contrapicados que uno sólo se encuentra en los anuncios de coches caros!).

Si bien Andreotti acumuló escándalos durante toda su vida, Il divo arranca con el agujero negro que acabaría despeñando a su partido, el asesinato de Aldo Moro por parte de las Brigadas Rojas cuando parece ser que ya era de dominio público que el grupo terrorista era uno de los juguetes de los servicios de inteligencia italianos. La película da por sentado un conocimiento de la vida política italiana que yo no tengo, lo que no dificulta demasiado su comprensión. Rodada en escenarios imponentes, espacios gigantescos que atestiguan el pasado deslumbrante de Italia, la clave del film se nos muestra en la cocina del hogar, durante la cena, cuando la mujer de Andreotti le dice que no se crea los elogios de sus enemigos que lo presentan como un ser maquivélico, pérfido e inteligentísimo, cuando no es más que alguien astuto y perseverante. Si bien el poder mantiene las escenografías espectaculares que la Historia le ha legado, éstas han devenido un decorado ampuloso por el que deambulan seres mediocres que manejan irresponsablemente arcanos en los que no han sido iniciados.

2 comentarios:

Sergio Sánchez dijo...

Sólo he visto "Buenos días, noche", que no tiene muy buena prensa, pero a mí me parece bastante interesante, sobre todo por la poca idea que tengo (sospecho que menos que tú) de la eternamente misteriosa política italiana.

abbascontadas dijo...

A mí también me gusta la película de Bellocchio. El misterio de la política italiana es que el país sobreviva.
Por cierto, que en los agradecimientos de Il divo el primer nombre que aparece es... Beppe Grillo!