miércoles, 10 de abril de 2013

Infancia sin cuentos



En el primer plano de El cebo un buhonero se encuentra el cuerpo de una niña asesinada en medio de un bosque. Después nos enteraremos de que, como en el cuento de Caperucita, iba a casa de su abuela. La niña protagonista de la película tendrá que contarse cuentos ella sola: hija de una madre soltera, condenada por ello al ostracismo en un pequeño pueblo suizo, y acabará sustituyendo la figura del padre por la del psicópata (la historia del cine contemporáneo, vamos).

Si bien es un tópico que lo que hace interesantes las películas son los malos, aquí el eunuco asesino de niñas se queda en homenaje al M languiano. El personaje inquietante es el "bueno", ese comisario que abandona todo para centrarse en el descubrimiento de un asesino del que, desconcertantemente, parece conocer sus tendencias más secretas mientras parece ajeno al interés que despierta en la madre de la niña, a la que utiliza como cebo mientras hace torpes prácticas de padre.

Para la historia, la escena en la que el inspector Matthai disfraza cuidadosamente un maniquí de niña para simular perfectamente el objeto de deseo del asesino, probablemente la mejor de un más que notable film  (uno de los mejores de Vajda) que tuvo en Durrenmatt a un curioso guionista, que desarrolló en paralelo la trama de la novela, El compromiso, de la que creo que no hay edición accesible en nuestra lengua, y en la que articula una crítica metaliteraria al género de la novela de detectives (en la que el escritor suizo incurrió a menudo) a la vez que resuelve con un final diferente al de El cebo, con el que estaba algo en desacuerdo. 

1 comentario:

Los Piris dijo...

Vi El Cebo hace un montón y recuerdo que me pareció una película genial y quise recomendársela a todo el mundo. Ese policía obsesionado, más inquietante que el psicópata que está off line toda la película... Dándole falsas esperanzas a la madre, fingiendo pose de padre. Es genial y sigo recomendándola (el cartel no, porque no es que sea vintage, es directamente feo)