sábado, 19 de mayo de 2012

Reality



Una de las cosas que me han gustado de esta película es que asume con orgullo la gran tradición de la comedia italiana. Si en el espectacular comienzo parece que la película se va desarrollar por los peligrosos (por difíciles) vericuetos del grotesco, en seguida Reality se pone a la altura de sus personajes y los acompaña por los laberintos de una Nápoles para la que la picaresca es como el aire que se respira, el medio natural en el que se desarrolla la vida humana.

La otra es la magnífica interpretación de su actor principal, que llena de vida a Luciano, el protagonista, heredero directo de los grandes histriónicos de la pantalla italiana. Anniello Arena tiene la particularidad de que lleva en prisión una burrada de años, donde, al parecer, se ha labrado un nombre en grupos de teatro, y al que Garrone, que no pudo contar con él para Gomorra, le puede haber dado la oportunidad de hacerse con un premio de interpretación aquí, a poco que se lleve bien con Moretti.

Reality no es nada del otro mundo, pero se ve bien, y no se entrega a la facilidad de criticar los reality-shows (le basta con mostrar unos pocos planos de Gran hermano para decir todo lo que hay que saber sobre ello); se dedica con respeto y cariño a la labor mucho más complicada de dejar sitio para que apreciemos las vidas que se cruzan por delante de su mirada.


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