jueves, 1 de octubre de 2009

Vuelta a la normalidad


Por ignotas razones cuando uno pasa bastantes días fuera de casa añora la vida hogareña y recuerda a la familia como un ámbito de plenitud vital; afortunadamente bastan cinco minutos de convivencia para que esta fantasía imaginaria se derrumbe. Esta extraordinaria fotografía recoge el inmortal momento en que mi hijo mayor dice que no puede llevar a su hermano pequeño a las clases de fútbol porque tiene muchos deberes que hacer, y se tiene que echar una siesta para acometer tan ímprobo esfuerzo. Por lo que vi a lo largo de la tarde, los deberes consistieron en verse una serie en el ordenador y asistir al enésimo triunfo del Madrid. Parece ser que luego se vio una peli y, efectivamente, a las tantas de la madrugada abrió un libro.



Esta es la biblioteca de mi barrio, adonde voy todas las semanas alguna vez y adonde tuve que ir para devolver un par de libros con dos semanas de retraso. Hoy voy a volver porque he visto que tienen un dvd de La ruta del tabaco. Y lo mismo podría contar de mi otra biblioteca de referencia, la del Instituto Francés, de donde saco mogollón de libros que no me leo y pelis que sí veo, por lo que mi dieta audiovisual se está volviendo peligrosamente francófila.



A pesar de la sobredosis de cine donostiarra no pude resistirme al llamado de la Filmo. No había visto Coffee & cigarettes y allí que me fui a verla; un poco cansina con esa estructura de sketches, algunos rayando en lo hermético. Me encantaron los dos que más directamente giran alrededor de las sutiles y cambiantes jerarquías sociales que se imponen, casi de manera natural, en cualquier relación, o sea, el de Cate Blanchet y el de Alfred Molina y Steve Coogan. El resto, en general, me aburrió, pero bueno, volver a la Filmo fue certificar que, definitivamente, había vuelto al hogar.


No hay comentarios: