lunes, 28 de noviembre de 2011

Un vasco en Huelva


Este fin de semana me he ido a Huelva para ¿coordinar?¿supervisar? el envío de la señal de la Gala de Clausura del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva a Torrespaña. La gala la realizaba la Televisión local. Llegué el sábado por la tarde, me presenté al jefe técnico de la televisión, al director de contenidos de la gala. Llegó la terrena (que es como llamamos en la tele al furgón que va con una parabólica en el techo), presenté al técnico de la terrena a las mismas personas, se tiraron los cables, se hicieron pruebas, se cometieron las pifias de rigor y a las nueve y cuarto me fui al hotel, aunque como mi hija me dijo que el Madrid sólo ganaba 2-1 al Atleti me paré en un bar para ver como el Atleti tiraba el partido con alguna ayudita arbitral.


Básicamente me he dedicado a leer los Diarios de Iñaki Uriarte, en el tren, en el hotel y en las terrazas de Huelva, que hacía un tiempo primaveral. En la solapa no hay foto, y sólo se nos dice que el autor "nació en Nueva York (1946), es de San Sebastián y vive en Bilbao." Casi se puede decir que estos diarios son un remake de los Ensayos de Montaigne, una referencia constante en sus páginas (junto con Benidorm, ciudad donde tiene un apartamento y pasa bastantes temporadas, y a la que dedica elogios entre divertidos y provocadores). Uriarte viene de una familia nacionalista y católica, todo un tópico, y parece conocer a todo el mundo que cuenta en el País Vasco. Presume de rentista y de no haber trabajado nunca, aunque los diarios estás salpicados de extractos de sus artículos periodísticos. Resultan estupendas sus anotaciones sobre como ve un no-nacionalista vasco las reacciones en los periódicos madrileños a la política vasca (que en Madrid se reducen a sacar punta a lo que dicen los partidos nacionalistas sobre la independencia o los presos de ETA).

Uriarte cuenta que empezó a escribir estas notas a los 52 años, y que las ha limado bastante para su publicación (el estilo es otro motivo omnipresente). De hecho, el volumen que acabo de terminar no llega a las 200 páginas, y cubre cuatro años (hay un segundo libro publicado, los diarios que van del 2004 al 2007, o algo así); vamos igualito que Trapiello.

El Colón de Oro se lo llevó una película brasileña con un gran título, Eu recibiria as piores noticias dos seus lindos lábios.

3 comentarios:

Qualunque dijo...

Que buen titulo el de la peli.
Justo el finde comia con una amiga vasca, muy particular ella. Me pregunto que pasara en este nuevo escenario sin ETA, no soy muy optimista.

abbascontadas dijo...

Igual se desintegra, y resulta que esa tensión que provocaba esa violencia siempre latente era la que mantenía "viva" la sociedad.

A mí, por otro lado, el éxito (esperado) de la izquierda abertzale, me dice que, en realidad, los vascos no piensan en serio en la independencia (por no hablar de ese delirio de pensar que los vascos franceses se van a separar de Francia para subordinarse a las provincias vascas españolas), que se encuentran muy a gusto dándole vueltas a su identidad vasca y a su papel de humillados y ofendidos (mientras que Cataluña, independientemente de lo que el futuro depare, sí parece que se prepara "sensatamente" para un salto independentista, con un partido conservador comm'il faut que tras lo visto en las últimas elecciones se diría que va a gobernar hegemónicamente por lo siglos de los siglos, y una banca nacional potente, y ya sólo quedaría ver qué se hace con el Barça. En cualquier caso, yo siempre les digo a mis conocidos de derechas que para acabar con el independentismo catalán lo único que habría que hacer es trasladar la capital del Estado de Madrid a Barcelona...)

Francis Black dijo...

El problema de la izquierda vasca sera la gestión, hay que saber hacer unas cuantas anuales, balances....

Cataluña no sera independiente, al catalán medio la política no le interesa lo que quiere es no ser molestado y pagar pocos impuestos. Pujol no triunfo por catalanista sino porque la gente tenia la sensación de que él se encargaba de todo, en plan presidente de la escalera votamos a tal y ya no molestéis más. Eso es peligroso de la hostia, pero va con la personalidad de la gente mi empresa familiar, mi despacho profesional y que no me agobien.