jueves, 28 de abril de 2011

El consejero matrimonial






En Crash hay un matrimonio muy guapo y muy rico que, sin embargo, se aburre, y se dedica a buscarse las habichuelas sexuales en sitios más o menos raros (ella en el hangar donde da sus clases particulares de vuelo, él, más convencional, en su despacho de productor ejecutivo de una empresa de anuncios o de cine). La gracia está en contárselo luego en la cama, haciendo bueno el dictum freudiano de que en el tálamo siempre hay más gente de la que a simple vista se puede contar.




Tras un accidente de coche los guapos, ricos y aburridos se topan con un gurú que lidera una secta de homeless descerebrados que se dedican a una curiosa forma de hapenning en la que representan colisiones famosas de coches. Si bien el individuo en cuestión es un siniestro majadero que suelta sandeces sobre el goce (más o menos, que un buen polvo no es nada comparado con una buena hostia en carretera), los guapos y aburridos le siguen la corriente como si se les hubiera aparecido el mesías (hay que decir que sólo un actor con el magnetismo oscuro de Elias Koteas puede soltar los parlamentos que suelta sin que el cine se caiga de risa).




Equiparar los encontronazos de los coches con el de los cuerpos es algo que puede dar juego en literatura (aunque no he leído el libro de Ballard), pero en una peli un coche que embiste a otro es un coche que embiste a otro, la referencialidad de la imagen fílmica se impone sobre su posible valor metafórico, por muy bien que se ruede (aspecto este en el que Crash alcanza un virtuosismo insuperable). Por otro lado, buscar el goce ausente en el sexo por la vía de abrirse la cabeza a tropecientos por hora resulta tan marciano que es difícil identificarse con el periplo siniestro-iniciático de los protagonistas. Nada ilustra mejor ese carácter imposible que la última escena, con ese polvo literalmente agónico que se quiere paródicamente sublime y que roza lo ridículo.

3 comentarios:

´´ dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Sergio Sánchez dijo...

Tuve sensaciones parecidas con "Crash", me pareció de un virtuosismo visual insuperable pero demasiado "marciana".

abbascontadas dijo...

A mí me gustó más que la primera vez que la vi, pero la verdad es que dos polvos más entre chatarra y me salgo del cine.