jueves, 25 de agosto de 2011

El globo rojo



Dentro de los marcianos rituales en que se han convertido las entrevistas a los equipos de las películas proyectadas en los festivales de cine, recuerdo con especial cariño la que le hice a Juliette Binoche por Le voyage de ballon rouge, que inauguró hace unos años Un certain regard. Éramos dos periodistas a la vez, y hacíamos preguntas alternas. Mi colega se empeñó en que la actriz contestara una pregunta que ella no quiso responder (no porque fuera personal, sino porque le parecía improcedente o no tenía nada que decir al respecto, no recuerdo qué era), así que, tal vez por venganza, fue muy simpática conmigo y me dedicó radiantes sonrisas (lo importante) y brillantes respuestas (lo anecdótico).


Así me enteré de que había tomado como referente para su personaje la interpretación de Gena Rowlands en A woman under the influence, y que Hou Hsiao Hsien dejaba bastante libertad de interpretación y de movimientos a los actores, pero era muy meticuloso preparando las escenas: para él tenía (casi) la misma importancia el texto que las galletas que aparecen en la mesa de la cocina.


La Binoche está muy bien en su papel de madre desquiciada, a un punto del histrionismo, pero contenida, aunque el protagonista de la película es su hijo, Simon, que al comienzo del film invoca al globo rojo del título para que le acompañe a casa. A partir de ese momento el globo se convertirá en una especie de forma protoangélica, o un inconsciente que no acaba de formarse, según se prefiera. Habitualmente separado del niño por un cristal, no sabemos si intenta, infructuosamente, fundirse con él, o simplemente lo supervisa en la distancia.


A Simon lo cuida Song, una estudiante de cine china (o taiwanesa) que inscribe en el film la posición del cineasta, la de una mirada límpida y distanciada sobre los terremotos emocionales que acometen a los personajes. Como es habitual, HHH deja espacio a los protagonistas para que se muevan por los espacios que habitan, incluso en el diminuto apartamento en que viven Suzanne y Simon, y también deja sitio al espectador para interprete las sutiles pistas que cuelga en sus películas, que suelen ganar con progresivos visionados.


Que yo sepa, Le voyage du ballon rouge, que ya tiene cuatro años, es la última película del director, desconozco las razones por las que no ha vuelto a dirigir.

6 comentarios:

Jesús Cortés dijo...

Para mi gusto, su mejor película junto a "Tong Nien Wang Shi" del 85, supongo que recibida con cautela por ser "francesa". Y sí, tanto él como Wong Kar-wai llevan demasiado tiempo sin nada nuevo, aunque éste último parece que está terminando de guisar algo de no muy apetecible aspecto y que quizá sepa mejor de lo que parece.

Mario dijo...

No conocía al director chino en mención, mira que me sorprende porque ha trabajado con Binoche y ella es muy popular, pensé que ya tendría cierta resonancia internacional con ello o por los premios ganados en festivales, pero quizás soy yo que no estoy informado. Eso debe ser. Pero como no hay mal que por bien no venga, ya está anotado y pienso arreglar esa falta cinéfila. Agradezco el dato. Un abrazo.

Mario.

Isak Borg dijo...

Me gusta mucho la película, que curiosamente me parece un tanto hermanada con la anterior que comentaste, "Yuki et Nina".

abbascontadas dijo...

Le he echado un vistazo al Imdb y veo que el proyecto de Kar-wai gira en torno al maestro de artes marciales de Bruce Lee.
Recordando lo aburrida, pretenciosa y absurdamente enrevesada que me pareció Ashes of time es para temerse lo peor, pero siempre podrá salvarse por ver a Ziyi Zhang dando volteretas, haciendo el pino o comiendo tallarines.
Yo tengo una devoción particular por Millenium Mambo, y esta revisitación de Le voyage ha sido maravillosa. De los 80 de HHH sólo he visto Dust in the wind, y no recuerdo nada de ella, la verdad.
Me vi Yuki & Nina y ésta el mismo día, y me hizo gracia ver al Girardot en las dos, y que dieran tanta importancia a los niños.

Jesús Cortés dijo...

Su carrera es extraña.
Empezó a mil por hora con cinco o seis películas extraordinarias, donde más se deja ver la influencia de Ford y Xie Jin, se dispersó en los 90 y retomó el pulso en la década pasada, que fue donde lo elevaron a los altares.
"Ashes of time" me gusta, pero la versión redux además de ser innecesaria, la empeoraba.

abbascontadas dijo...

No sé, Ashes of time me pareció un ejemplo de libro de autor que se considera por encima del material narrativo que maneja y lo llena de marcas de estilo y esteticismos autorales.
Me apunto la recomendación del HHH ochentero.