domingo, 23 de octubre de 2011

El cine indie se muda a Buenos Aires



Madianeras empieza muy bien, con unos planos generales de Buenos Aires acompañados de una voz en off que desgrana un muy divertido lamento por el caos urbanístico de Buenos Aires, que por lo que se ve podría transplantarse sin cambiar una coma a Madrid. Pero al cuarto de hora se desinfla. El film presenta a dos personajes más bien tópicos, los habituales peterpanes solitarios del cine indie, y el espectador espera pacientemente a que llegue el momento del encuentro, y para llenar el hueco el film acumula rasgos más o menos neuróticos de sus protagonistas.


La película es, descaradamente, un corto alargado, tanto en metraje como en presupuesto, y cabe imaginar que el corto era mejor. Hay que decir, en su defensa, que el empaque visual es más sólido de lo quele ser habitual en sus primos gemelos norteamericanos, y que como el director es argentino, el abanico de musiquillas que puebla la banda sonora es bastante más amplio que esas soserías de los indies norteamericanos.


En la sala me he sentado al lado de Miñarro, productor del film, y que se ha quedado lo justo para comprobar que el proyeccionista no se había equivocado de ventanilla. Después me lo he cruzado en el inevitable hotel Olid, donde Alberto estaba haciendo las entrevistas a Moretti, y le he dicho que la película me había gustado, que la buena educación es un valor más alto que la sinceridad.

3 comentarios:

Lamarderemuée dijo...

Hace tiempo encontré en youtube un vídeo argentino titulado igual, que tenía mucha gracia. He leído con interés tu crónica por si adivinaba que se trataba del corto que insinúas. Pero parece que no.

abbascontadas dijo...

Pues lo voy a buscar, la película y el corto son de Gustavo Taretto, y parece ser que el corto está muy bien.

Lamarderemuée dijo...

He buscado, me sale Taretto, en fin, somos 7000 en el planeta.